"Una mujer no se vestirá de varón y un varón no se pondrá ropa de mujer, y el que lo hace es una abominación a los ojos de Yahvé". (Deuteronomio 5 (22-5). Con ese argumento tan irracional como tantos otros de "El Libro" las iglesias y su utilizadores vienen persiguiendo irracionalmente al travestismo desde los siglos de los siglos.
Y con la decisión contraria y empecinada los humanos de cualquier género vienen ejerciendo el acto sano y provocador de practicarlo. Acá una imagen de 1902, el caso de una travesti de Viedma, india y artesana para más discriminación. Madrina profesional, "honesta, trabajadora y habilísima", según el cronista.
La imagen final, obligada a posar con el torso desnudo y ropa de hombre, tiene más drama que varias películas juntas.
